martes, 26 de mayo de 2015

Éxtasis de San Felipe Neri...

En las vísperas de Pentecostés del año 1544 se encontraba el santo pidiendo los dones del Espíritu Santo en las Catacumbas de San Sebastián. Fue el momento en que San Felipe recibe los dones: cuando vio venir del cielo un globo de fuego que penetró en su boca y se dilató en su pecho. El santo se sintió poseído por un amor de Dios tan enorme, que parecía ahogarle. Cayó al suelo y exclamó con acento de dolor: "¡Basta, Señor, basta! ¡No puedo soportarlo más!" Cuando recuperó plenamente la consciencia, descubrió que su pecho estaba hinchado, teniendo desde entonces un bulto del tamaño de un puño que jamás le causó dolor alguno. Experimentaba, por tanto, un constante Pentecostés.

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