miércoles, 3 de septiembre de 2014

Responsabilidades, esperanzas y oportunidades...



Casi cinco meses han pasado y es mucho lo que ha sucedido, gran cantidad de vueltas ha dado nuestro planeta sobre su propio eje y definitivamente el amor de Dios se sigue derramando sobre todos nosotros. Quizá unos sentiremos más ese amor, de pronto otros lo sienten menos y es muy posible que algunos cuantos nada experimenten en sus vidas que pueda llevarlos a reconocer las bondades del Señor. De igual manera el Amor de Dios se derrama abundantemente sobre nosotros, pero es muy necesario que nos dispongamos a recibir ese amor como tierra en sequía que absorbe y aprovecha cualquier rocío mañanero o como planta en floración, que se prepara para almacenar fuerzas para el verano.

Hoy les escribo como Diacono de la Santa Madre Iglesia Católica. Muy feliz y dispuesto a seguir trabajando por la porción del pueblo de Dios que peregrina en mi Arquidiócesis. Por lo pronto me abandono a sus necesarias y provechosas oraciones. Desde hace tres semanas he recibido de mi arzobispo mis responsabilidades pastorales, un conglomerado de responsabilidades, esperanzas y oportunidades que desde ahora recaen sobre este servidor de la Iglesia.
Responsabilidades con la Cancillería, Esperanzas de aprender de un gran maestro parroquial, de hermosear y avivar la grey de la Sede episcopal y Oportunidades de hacer vida comunitaria.
 


                                                          Unidos en la Oración.
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