miércoles, 12 de febrero de 2014

La Paz en el Señor...



Y a veces te sucede que el canto se te hace amargura y el calor taladra tus sentidos. La vista no se posa en un solo objetivo y no logras vislumbrar la salida ante la oscuridad. 
No te afanes, eso sucede, peores cosas te podrían pasar. En ocasiones nos creemos los súper héroes capaces de solventar y solucionar todo lo que está dentro y fuera de nosotros. ¡Cierto! lo podemos lograr; pero no solos.
Hay alguien más que nosotros, que tomó nuestra condición humana, cargó con nuestras flaquezas, con nuestro oprobio y penas para salvarnos y mostrarnos que su amor por nosotros es aún más fuerte que todo lo que nos agobia.
Él es Cristo, con el podemos lograrlo todo, sin él perdemos y nunca ganaremos. En el podemos encontrar armonía y dulzura en el canto de libertad, por el abrimos los ojos a la luz y la paz. La paz de sus ojos.
Te invito a que te abandones allí, en la paz de su tranquilidad. ¡Que es difícil! lo sé. ¡Que me cuesta creerlo¡ tranquilos también ha sucedido a muchos, pero después de dar el primer paso, es como el niño que por vez primera se lanza en el tobogán del parque, luego que lo intenta una vez y gana confianza perdiendo el temor, se le hace fácil confiar y lanzarse para reír y divertirse.
Animo, confiemos en Cristo. La verdadera paz sólo viene de él, de su presencia que es redención.
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