miércoles, 5 de junio de 2013

De barcos y lanchas...



Lo que he visto seguramente no es más que lo que ha vivido esta tierra, de hecho así es. Lo que he vivido no alcanza para contemplar las maravillas que nos ha preparado el Señor. Lo que he aprendido me invita a adorar al Señor que me ama.


Descubierto he, que muchos somos majestuosos barcos que trasladamos a muchos personal sobre las aguas caudalosas de la visa. Otros somos lanchas muy rápidas y aerodinámicas, pero con muy poco espacio para algún otro compañero, amigo o pasajero.
Algunos somos simple tablas sobre las aguas, que flota pero no se mueve, que al invitar a otros a subir, se hunde en las aguas tormentosas de la confusión. He visto en muchas ocasiones barcos feos, lentos y amplios, pero que son capaces de trasladar a gran cantidad de personas a doquier, sin importar distancia o clima.
Veamos y reflexionemos. ¿Qué tipo de persona soy? ¿Ayudo al prójimo o simplemente me preocupo de mi propia supervivencia?
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