sábado, 11 de mayo de 2013

Ocasiones ocasionadas...



En ocasiones nos comportamos como metralleta enemiga que dispara murmuraciones y maledicencia a diestra y siniestra. Rompe cristales de caridad y derriba muros de solidaridad, asesina la esperanza y destruye alguna luz.
En ocasiones somos aquel agricultor que ara la tierra del corazón del otro, quita las piedras de dudas y esparce la semilla de la caridad y amistad.
Y entonces, ¿porque esta dualidad? ¿A qué se debe esta realidad obscura y luminosa?
De pronto se debe a nuestra libertad, Dios nos ha hecho libres, libres para amar; ya que solo en libertad se puede Amar.

Ahora, que muchos de nosotros preferimos no amar, a amar, queda de nuestra parte. Sólo acercándonos a él, a Cristo, sumo bien, podemos adiestrarnos cada vez más en el amor.
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