miércoles, 15 de mayo de 2013

Hablar francamente y sin temor.



Lo que Jesús nos enseña, nos manda a contarlo y predicarlo a todos. Es una noticia que como candelero no se puede ocultar bajo la mesa; como la sal, debe de esparcirse para dar sabor y gusto a la humanidad.
Dios es amor, es una noticia que agrada y da ánimo, alegra al corazón, da vida a la esperanza lúgubre. Este tipo de noticia de vemos gritarlas y proclamarlas a muchos. Ahora las noticias que arden como sal en una herida, no porque sean malas, sino porque su contenido es una verdad que perturba, inquieta y molesta, estas también se deben dar y decir. ¡No podemos ser duales, de altibajos o de medias tintas!
El mismo Jesucristo en su discurso del “Pan de Vida” al decir que su cuerpo y su sangre es verdadera bebida y alimento de salvación, se encontró con que muchos se asombraron y tildaron de carnívoros, más el Señor no se retracta y reta a marcharse a sus discípulos.
Hermanos, ante la verdad no existe medias tintas, pero si la caridad quela envuelve y adorna su belleza. 
Feliz día.
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