viernes, 17 de mayo de 2013

Cristo es el Amor...



¿Y que podemos decir del amor? ¿Cómo lo podemos seguir adornando y exaltando? ¿En donde lo encontramos y abrazamos? ¿Qué color, sabor y tamaño tiene?
Quizá en algún momento de nuestra existencia nos hemos hecho estas preguntas o de pronto, con mayor índice de probabilidades, nunca hemos pensado en estas cuestiones.

Lo cierto es que en muchas ocasiones hemos hablado y dicho tanto de esta realidad ontológica capaz de cambiar todo nuestro ser.


El apóstol San Pablo entona un hermoso canto en una de las cartas que dirigiera a la comunidad de Corintio, y dota de unas cualidades muy especiales al amor, nos dice: “El amor es paciente, es afable; el amor no tiene envidia, no se jacta ni se engríe, no es grosero ni busca lo suyo, no se exaspera ni lleva cuentas del mal, no simpatiza con la injusticia, simpatiza con la verdad”. (1Co 13, 4-6)

¿De dónde saca el apóstol estas cualidades del amor? Lo saca de la persona de Cristo, él se anonadó a sí mismo, tomo nuestra condición y al hacerlo abrazo a todo el género humano, el, Cristo es el Amor, que sin esperar nada a cambio nos ama.

Entonces al hablar del amor, hablamos de Cristo, exaltamos a Cristo, abrazamos a Cristo, ya que el amor es Cristo.
Imitemos esas virtudes, cualidades y ejemplos, para que nosotros cada día, nos asemejemos al Amor.
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