domingo, 28 de octubre de 2012

Fe que crece...



Ante nuestra finitud el Señor revestido de humildad y sencillez se muestra grandiosamente misericordioso y bondadoso. Nuestras quejas y lamentos ante su misericordia son simple gotas de agua salada que se confunden en su dulzura. Ante nuestra maldad y egoísmo, su amor transparenta todo su esplendor y bondad. Nos invita a vivir en el amor fraterno.
El año de la fe ha iniciado y muy a pesar de lo que puedan afirmar los racionalistas en detrimento de este regalo divino, la fe, es la certeza de creer en lo que aún no vemos, “es la prueba de las realidades que no se ven”.
Debemos aprovechar a cada instante este año para vivir a plenitud este misterio que se nos regala en el Bautismo y que a medida que crecemos, para unos se va robusteciendo o para otros va muriendo poco a poco.
Confiado en la presencia de Cristo en nuestras vidas, retomemos las buenas obras y dejemos atrás la oscuridad de lo que nos hace mal.
Mis saludos…

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