viernes, 7 de septiembre de 2012

Jesucristo, alfa y omega...


Cristo es el principio y fin de todas las cosas. El, debe ser "el todo" para ti y para mí. Nuestra confianza, nuestra esperanza y nuestra meta. Venimos de Dios, vamos a Dios, y como nos dice San Agustín, nunca estaremos tranquilos hasta que no lleguemos a Dios.
 En el libro del Apocalipsis, también conocido como el de Revelaciones, a Jesucristo se le llama el Alfa y Omega, (1, 7.18. 21,6. 22,13) Esta totalitaria de la presencia de Jesucristo en nuestras vida, fue usada muchas veces hasta durante los inicios de la evangelización cristiana, de manera especial a los helénicos y demás pueblos de lengua griega; se les explicaba esta realidad, ya que estas son la primera y última letra de su alfabeto. Y esto implica que Jesucristo es “TODO” es el inicio y el culmen. Hacia él debe dirigirse toda nuestra acción, pensamientos, obras, lamentos y risas, en fin, toda nuestra vida. Como el rio al lago y el lago al mar, nuestro quehacer cotidiano debe estar en cada momento encaminado y atraído por el polo magnético de su presencia.
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Hace poco menos de seis años inicie un camino, una opción de vida, una vía de santificación que tiene a Cristo como meta y fundamento de toda ella. Que Él sea el todo de este caminar iluminado por su presencia redentora, salvadora y transformadora. Todo lo pongo en tus manos Señor Jesús, por mi propia fuerza estoy seguro que a ningún lado llegaría, que cada vez me convenza de saberte mi Alfa y Omega.
Alabado sea Jesucristo

Obra de Raúl Berzosa: Cristo Resucitado, tamaño: 81 x 116 cm, Óleo sobre lienzo. En primer plano Jesús nos muestra las llagas, tras Él unas vendas del sudario le envuelven y en los laterales las letras Alfa y Omega. Jesús es el principio y fin de todo, pero al mismo tiempo es como el circulo que le rodea (el círculo es símbolo de Cristo), Él no tiene ni principio ni fin, una luz emerge hacía arriba símbolo de que abandona este mundo y al mismo tiempo se desprende de su pasión (corona de espinas), en la parte baja unas azucenas símbolo de la Resurrección de Cristo. Todo con un tono azulado y con fondo oscuro, dándole el cariz de ser una pintura íntima. www.raulberzosa.com/



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