lunes, 21 de mayo de 2012

Servicio de la Palabra de Dios


En la Iglesia, el Lector instituido, aparte de los deberes que tiene inherente a su ministerio, está principalmente el Servicio de la Palabra de Dios.
Este servicio a la palabra, concretamente, se identifica con el testimonio que se debe dar de Jesús. En el prólogo de su evangelio, Lucas declara que los "testigos oculares" se han convertido en "servidores de la palabra" (Lc 1, 2). Esta palabra es reconocida no sólo como palabra sobre Dios, sino como palabra de Dios con el mismo título que la palabra del AT.
La misma actitud de respeto que se debe a la Torá, se convierte en el NT en respeto a la palabra de Jesús, relativa a Jesús. La tradición de Jesús es tradición sobre Jesús. Por eso Pablo se confiesa tanto diákonos del evangelio como diákonos de Cristo (2Cor 11, 23). Término que expresa con más fuerza todavía su pertenencia a Jesucristo.
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