viernes, 18 de mayo de 2012

Libertad de amar...


Lo único que el hombre hace libremente es amar. Ni la fe, ni la religión, ni el catolicismo nos pide algo antinatural, pero si sobrenatural. El amor al enemigo, no es excluirlo de la gracia Divina. Su santidad el Papa Benedicto XVI, nos ha dicho que, “La revolución cristiana consiste en amar al enemigo. No detener los bienes que Dios envía a los demás a través de nosotros”.
Y nos preguntamos, ¿Pero amar al enemigo? Resulta que en nuestro lenguaje, la palabra amor encierra muchas cosas. En griego no es así, allí se diferencia en tres formas de amor.
El amor Eran (eran), que es una simpatía inmediata.
El amor Filei (filein), que es el amor de amistad
El amor Ágapan (ἀγαπᾷν ), que no es el amor humano, es el amor de Dios que llega a la persona y esta lo irradia a otra.

Dios no nos pide nada antinatural. Es el amor Agapan, que es el sobre natural, porque viene de Él y supera nuestra naturaleza y entendimiento. Ese es el que nos pide para con nuestros enemigos.
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