martes, 1 de mayo de 2012

Construir futuros recuerdos...


Nos convertimos en museos de amistades. Mucha gente pasa, llega y se va. Otra gente por más que te esfuerces por retenerla en tu círculo, en tu entorno, simplemente se va sin más ni menos. Son muy pocos los que se quedan y de algunos se pudiera decir muchas bonitas cosas, otras sinceras y muy pocas fuertes.
Uno que otro decide quedarse, por la sombra y buena comida que pueda recibir de las ramas de tu árbol.
De pronto nos encontramos con aquellos que te encantan como el canto de una sirena de mar quedando solo en eso, una fantasía inexistente y dolorosa. Quizá conozcamos a eso que se esmeran por presentarnos una cara hoy y otra mañana, que al final no logramos conocer como es.  
Algunos son sinceros y solo llegan buscando lo que necesitan. Otros simplemente lo roban, no lo piden. Los contados se quedan, comparten y viven para construir futuros recuerdos.
Si nosotros lo queremos, Cristo llega a nuestras vidas y se queda para siempre con nosotros.
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