domingo, 22 de abril de 2012

Resucitados para anunciar...


Feliz domingo, día en que conmemoramos la Resurrección de Nuestro señor Jesucristo. Sobre todo en este tiempo de pascua, donde en vibrar de las campanas que anuncian solemnemente la gloria de la Resurrección de Cristo sigue sintiéndose hasta los confines de la tierra.
Hoy de nuevo el Señor se nos manifiesta todo resucitado y lleno de vida. No una vida perecedera y caduca, sino lleno de la gloria que le ha dado el Padre Celestial; de la cual nosotros somos participes y de la que estamos invitados a propagar y hacer visible con nuestras obras. Cosa que a veces se nos olvida, y nos quedamos en un eterno viernes santo, contemplando a Cristo que agoniza y muere, repetimos una y otra vez la escena, y de allí no pasamos, no superamos.

Indudablemente la muerte de Cristo nos trajo la salvación, pero esta salvación no nos llegó solo por la muerte, sino que es concluida y sellada con la Resurrección, ya que de lo contrario vana, inútil y teatral seria nuestra fe (nos lo dice Pablo). Y es que la resurrección de Cristo viene a transformar al mundo, no de manera autoritaria ni tampoco de forma dictatorial, lo transforma con el mismo amor por el cual se dejó martirizar por nosotros, con el mismo amor con que nos lavó los pie la tarde del jueves santo, con el mismo amor que nos ha tenido desde el principio de la eternidad.

Toca a nosotros pregonar este amor, ya que lo hemos tocado y nos hemos alimentado de Él. Toca salir y confrontar la miseria y el odio con el mensaje de amor y bienestar de Cristo Resucitado. Tarea nada sencilla, pero Para Dios nada es imposible. Simplemente abandonémonos en sus manos y todo será posible. No nos durmamos... a trabajar...

Alabada sea la resurrección de nuestro Señor Jesucristo…

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