domingo, 29 de abril de 2012

Pastor resucitado...



A ti sea la gloria, que colocaste tu cruz como un puente sobre la muerte, para que, a través de él, pasasen las almas desde la región de los muertos a la región de la vida.
A ti sea la gloria, que te revestiste de un cuerpo humano y mortal, y lo convertiste en fuente de vida para todos los mortales.
vives, ciertamente; pues los que te dieron muerte hicieron con tu vida como los agricultores, esto es, la sembraron bajo tierra como el trigo, para que luego volviera a surgir de ella acompañada de otros muchos.
San Efrén, diácono

Señor Jesús, Buen Pastor, enséñanos a seguirte de todo corazón. Que nosotros los seminaristas escuchemos siempre tu voz. Que seamos prestos a tus enseñanzas y a tu presencia en nuestros hermanos.
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