lunes, 2 de abril de 2012

Inciamos, decidamos por Cristo...


Desde ayer iniciamos el camino hacia la entrega definitiva de Cristo por nosotros. En estos días vivimos momentos decisivos de nuestras vidas como creyentes. Debemos decidir por Cristo, por Él, por su salvación.
Decidir entre vender al Hijo del Hombre y ahorcarnos o negarlo y arrepentirnos con llanto y arrepentimiento de corazón.
Podemos dejarnos crucificar con el a su lado en una cruz muy parecida a la suya y dejar que el sufrimiento se quede solo allí en sufrir, o podemos dejar que ese sufrimiento acabe en medicina que sana y purifica con la esperanza certera de la resurrección.
 Podemos perfumar el sagrado cuerpo de Cristo con nuestras buenas obras o simplemente dejar que los gusanos del pecado convierta en podredumbre lo muy poco que hemos hecho.
Hemos iniciado hermanos, la batalla esta comenzando, es cuestión de tiempo a que decidas a que ejercito pertenecerás, a los que lavan sus vestiduras en la sangre Gloriosa del Cordero Inmolado o los que dejan que la polilla corroa sus lustrosas vestiduras de oropel.
Decidamos bien…
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