lunes, 30 de abril de 2012

Cristo, torre segura...


Se va un mes y llega otro. Así, sin calma y a todo tren se nos están pasando los días. Las semanas pasan volando y los minutos cada vez son más suicidas. Todo va pasando tan de prisa y sin calma. Pero más aún, Cristo se queda, el no pasa de largo ya que Suyo es el tiempo y la eternidad. Su presencia Resucitada y resucitadora, todo lo transforma, cambia y renueva.
Él es la piedra firme que no se mueve ante los embates del tiempo ni de las tempestades más obscuras y amenazantes. Como la torre de Orthanc, indestructible y poblada de verde esperanza, que nos invita a descansar bajo la seguridad de su presencia y cuidado. Acudamos a Él, que sobresale ante cualquier dificultad y problema.
Cristo es la torre segura donde me pongo a salvo, donde descansa mi alma y mi espíritu cobra nueva vida.
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