miércoles, 14 de marzo de 2012

Ella, Chiara Lubich...



Ella dejó que la luz Divina llenara los previos de su corazón, se abrazó a solas con Cristo y desde entonces lo proclamó en medio de los hombres.
Ella no dejo de ser de lo universal y de todos, por buscar a los que no se entendían del todo.
Ella lustro el metal oxidado de la “Unidad” dándole el brillo que de por si tiene, limpio la tienda de la reunión y salió a los caminos a buscar a las gentes.
Ella volvió de quien había venido y nos enseñó a amar a Jesús, buscando la unidad sin perder la identidad.
Ella, Chiara Lubich.

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