sábado, 10 de marzo de 2012

Cristo médico, médicos en su día...


Hoy en mi país se celebra el día del médico, esta fecha es en honor al nacimiento de un gran venezolano: JoséMaría Vargas.
Hoy en día estamos necesitados de hombres y mujeres que estén dispuestos a ser médicos más que del cuerpo del alma. Nuestro individualismo está acabando poco a poco con la sensibilidad por el otro. Nos preocupamos más por lo externo, por lo finito y caduco.
Volvamos a Cristo, el medico del alma. ¿De que te vale salvar un conglomerado de células que en el ocaso de nuestras vidas se marchitara como flor de camino y volverá al polvo? Este cuerpo lo  abandonaremos, en cambio nuestra alma es eterna y a Dios buscará para su descanso.
A San Martín de Porres aun en vida, se le atribuían entre tantos milagros, el de “sanación”, a él acudían muchos enfermos en busca de su salud; inclusive el arzobispo de Lima le manda a llamar ya muy mal de salud, el Santo Mulato encomendado a Dios simplemente les decía “Yo te curo, pero es Dios el que te sana”
Hoy en día existen muchos hombres y mujeres que como lámpara iluminan las oscuridades lúgubres de enfermedad que azotan a la humanidad. Uno de ellos fue un médico, que entre seguir a Cristo y atender a enfermos, lo dio todo por aquel que nos amó primero. Hablo del “VenerableDr. José Gregorio Hernández”, venezolano.
Venerable Dr. José Gregorio Hernández
Conozco a hombres y mujeres que desde su profesión de médico llevan a Cristo al corazón de sus pacientes. Se entregan por ellos con amor cristiano y solo con la alegre esperanza de la felicidad y salud de este. Una de ella es una ex alumna de comunión, que ya está a punto de terminar su carrera de medicina. Solo tenemos que escucharle hablar de sus pacientes y con cuanta preocupación los atiende. 
 En mi seminario, estudia un joven que va culminando sus estudios de medicina, ha decidido seguir al verdadero médico que sana los corazones afligidos y da descanso a nuestra alma. Ronnyy es su nombre y aunque a veces unos más que otros lo atosigamos por cualquier malestar que presentamos, siempre está dispuesto a ayudarnos. Dios permita que llegues a será ahora, un Verdadero Medico de Cristo. Que a ejemplo de grandes Santos seas un verdadero Cura de almas. Bendito sea Dios.  
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