viernes, 24 de febrero de 2012

Puertas... La Puerta...


Una puerta implica muchas posibilidades; puede resguardar la entrada de una casa, algunas pueden ser la entrada a un lugar hermoso, otras llevan a desiertos y soledades de tristezas. Hay puertas hermosas adornadas con oro que nos atraen e invitan a pasar, algunas veces para bien, otras muchas son como estos peces que viven en las profundidades del mar y con engaños deslumbrantes atraen a sus presas a la muerte.
Puertas que están hechas con madera de sinceridad, otras con el hierro de la opresión y algunas con el brillo de la mentira. Puertas altas y llenas de orgullo, puertas redondas repletas de falsedad. Puertas que se han cerrado para siempre guardando para si todo lo que resguardan.
En nuestra vida espiritual debemos estar atentos a nuestra puerta interior, saber que entra y que sale, resguardar la entrada y la salida, muchos vicios pueden entrar y luego no salir.
Cristo es la Puerta que nos da acceso a toda la felicidad, él nos muestra todo, no nos oculta nada. Cristo es la Puerta perfecta. Bendito sea Dios, me abandono a sus oraciones...

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