lunes, 13 de febrero de 2012

Personas impersonales, Amigos pocos reales...


Creo en la amistad, creo en los amigos. Pero sucede que ante la diversidad de pensamiento y la fragilidad de las relaciones interpersonales, se hace difícil contar con amigos perdurables. No es que esto siempre sea así, pero la constante evolución de las ciencias tecnológicas nos imbuye, cada vez más en lo impersonal e individualista. Nos conformamos con mantener una relación que se cimienta en lo impersonal.

Los constantes cambios atrayentes de las fabulosas redes sociales nos atrapan con sus novedades y artilugios alienantes. Se vive entonces en un mundo surrealista, se crean ciudades enteras intangibles  junto a personajes ideales y ciudades atrayentes según nuestros sueños, se conoce gente intangible, se juega con ellos, y hasta se construye con ellos, pero todo se queda allí, la realidad es otra y más dura de lo que se cree.

No es que esté en desacuerdo con ello, pero creo que es necesario volver al encuentro amistoso de jóvenes que se reúnen para charlar sanamente, para compartir tranquilamente, para conocerse y afianzar lasos de sinceridad y sobre todo de libertad.
Que la amistad sea símbolo de la libertad de Dios en nuestras vidas. Que a ejemplo de Cristo nos amemos sinceramente y desde nuestra limitada naturaleza nos esforcemos por hacer feliz a aquel que es capaz, desde la sinceridad, de decirnos y aceptar nuestras limitaciones.
Que Jesucristo sea nuestro Mejor Amigo. Me abandono a tus oraciones.


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