jueves, 26 de enero de 2012

Hacer algo, pero hacerlo...

Volvemos, el semestre ha terminado, poco a poco se avanza a la meta, a Cristo, Sumo y eterno Sacerdote. Nada sencillo, tampoco imposible, simplemente dejarse llevar. De pronto es muy poco lo que estoy haciendo, o a algunos les parece que es nada lo que se hace, pero por lo menos me he arriesgado, he dejado y comenzado la carrera, estoy haciendo algo y lo más importante es que la felicidad me sonríe.

No te engañes, Dios te ama, nos ama hasta dar la vida por cada uno de nosotros. Pero ese amor implica poner de nuestra parte. No te quedes como el hombre aquel que depositando su confianza plenamente en Dios, decidió no salir de su casa y aguardar a que Dios le diera de comer y de vestir. Dios no se materializara para llevarle un  plato de comida. Hay otras formas de aguardar en la providencia de Dios.
No te engañes, Dios ya hace su parte cada día, enciende el sol, te regala una tierra llena de oportunidades para ser feliz, para prosperar y surgir. De ti depende que las utilices.

Hagamos lo que nos corresponde, lo que podamos y esforcémonos por lograr lo que no podemos. El resto dejémoselo a Dios, ya él sabe qué hacer. Alabado sea Dios, me abandono a tus oraciones.
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