martes, 31 de enero de 2012

De campaña promocional...

Estamos de semana Vocacional, haciendo promoción al único, inigualable e insustituible candidato de la Verdadera unidad, el dueño de la felicidad y del dador de todas las gracias: Jesucristo.

Estamos de promoción, de “algo” intangible pero muy vivencial, que no se ve, pero se puede deducir; que nos es para ti, sino para el otro; que es un tesoro y está en vasija de barro, pero que amas con gran emoción, es "La vocación" eso que te apasiona, por lo que sueñas y luchas, te desvelas y anhelas.

Toda vocación por extraña que suene y parezca en si su oficio o meta, debe repercutir en un bien al prójimo o (si se me permite decir) a los prójimos, a tu comunidad, a tu familia al vecino. De lo contrario, esa vocación estaría errada y mal encaminada, seria hija del egoísmo y engendradora de soberbia.

La vocación se vive, se irradia con ella, se es testigo de la felicidad que eso te genera, te mueve a esforzarte y a seguir adelante por la meta propuesta. Desde hace algún tiempo, yo decidí, opte por Cristo, opte por su amor y servicio para la humanidad, opte por el Sacerdocio ministerial, y  la tuya, ¿cuál es?

Alabado sea Jesucristo

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