jueves, 1 de diciembre de 2011

Adveniat regnum tuum


Que la soberbia me ahoga y el orgullo me da la razón. Que me arrulla la mentira y la envidia me da de lo que no es el amor.
Mi corazón se tuerce ante los ídolos, Señor.
Mi corazón se hace espeso, de la rabia, Señor.
Mi mente maquina lo que no es el amor.
Mis manos señalan y juzgan a los que “según yo” no tienen razón.
Es Adviento, que cambien me pides, Señor.
Señor, que se muera mi soberbia y que el orgullo lo mate tu Voz. Que mi mentira se ahogue en tu verdad y que la envidia quede desarmada ante tu bondad.
Que mis ídolos desaparezcan con el clarear de tu amor y que mi corazón se ensanche, ya que sólo hay gozo en ti, Señor.
Que en mi mente siempre estés presente y mis manos se unan a la construcción de tu Reino, Señor.
Que tu presencia me sostenga, para que pueda enderezar mis sendas, Oh Señor.
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