domingo, 27 de noviembre de 2011

Veni Domine


Ven Señor, ven no tardes, mi alma desfallece de frio y soledad.
Mi esperanza se ha maltratado y se ha desorientado, necesita de tu verdad para que renazca a tu fe.
Necesita de tu amor para alabarte en el prójimo, Señor.
Quiero ser hermano; reír con él; soñar con él; luchar con él; que a su vez es contigo Señor.
Espero con ansias tu llegada, espero tu reinado en mi corazón.
Publicar un comentario