domingo, 13 de noviembre de 2011

El Ministerio del Lectorado


El próximo jueves 17 de noviembre de 2011 me otorgaran en la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá y San Juan de Dios el Ministerio del Lectorado. Me gustaría compartir contigo lo que significa este acontecimiento tan espacial:

  • El Ministerio del Lectorado es un ministerio Instituido por la Iglesia. Este ha sido revitalizado en las últimas décadas y es de origen muy antiguo en la Iglesia. Según la Tradición apostólica, del siglo III se dice que el lector no recibe la imposición de manos, pero es instituido mediante la recepción del libro. 
  • Las Constituciones de los apóstoles, u Ordenamiento de la Iglesia apostólica, de comienzos del siglo IV, admiten que un obispo pueda ser iletrado, pero el lector ha de estar bien formado y tener facilidad de palabra, porque hace las veces de un evangelista. 
  • Las Constituciones apostólicas, de finales del siglo IV, parecen considerar el hecho de que los lectores reciban un sustento de la Iglesia, y afirman que el oficio de lector es de institución apostólica, al igual que los sacerdotes, los diáconos y los subdiáconos. En la Edad media el oficio de lector fue una orden menor, y en Trento se consideró en gran medida como un paso previo al sacerdocio. 
  • En 1972 Pablo VI renovó este oficio: declaró que se trataba de un ministerio, no de un orden; los lectores, por tanto, son “instituidos”, no “ordenados”; es un ministerio eclesial abierto a los laicos y no simplemente un paso previo a la ordenación sacerdotal; el ministerio consiste en la lectura de las Escrituras (salvo el evangelio) en la liturgia e implica además la instrucción de la asamblea de cara a una celebración más plena de la liturgia. 
  • Este oficio, de acuerdo con una antigua tradición, está reservado a los varones, disposición que se repite en el Código de Derecho canónico (CIC 230); el ministerio lo confiere el ordinario (obispo o superior general para los religiosos de su congregación); la recepción de un ministerio no conlleva el derecho al sustento o la remuneración por parte de la Iglesia. 
  • El Ritual para la institución de lectores insiste en el servicio de la Palabra, en la instrucción de niños y adultos en la fe y en la evangelización. Un tema central del ritual es también la obligación del propio lector de meditar la Palabra que proclama. 
  • Estos ministerios siguen siendo recibidos por los candidatos al sacerdocio, pero también en este caso puede observarse un cambio en cuanto a su finalidad, que es principalmente pedagógica: «para disponerse mejor a las futuras tareas de la palabra y del altar».
Cuento con sus oraciones...

Fuente bibliográfica: Christopher O´Donell - Salvador Pié-Ninot , Diccionario de Eclesiología, San Pablo, Madrid 1987
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