sábado, 17 de septiembre de 2011

Tierra fértil...


El evangelio de hoy nos recuerda la parábola del Sembrador, Jesucristo Buen Sembrador esparce su palabra como semilla sobre el intelecto de nuestras vidas, entrando por nuestros oídos las palabras que tienen vida eterna y son salvadoras.
Todos somos tierra fértil donde Cristo amorosamente deposita los talentos de su palabra. Y más que enterrarlos, hay que trabajarlos y hacer que den abundantes frutos. Un ejemplo de tierra fértil y óptima es Nuestra Señora, la Virgen María. Ella que llegado el cumplimiento del tiempo dio a luz al Salvador del mundo, a Cristo; Ella es la mejor referencia para que imitemos y demos frutos imperecederos y de ayuda a nuestros hermanos.
Conozco a tantos hombres y mujeres que dejando todas las comodidades de su conuco, de su pequeño metro cuadrado, con la palabra de Cristo Salvador y Buen Sembrador, se van a dar frutos en desiertos áridos, en montes pedregosos y en montañas empinadas. Llenando esos lugares de abundantes obras que emanan una aroma a santidad que sólo proviene de Cristo.
Saludos, me abandono a sus oraciones.
Publicar un comentario