sábado, 18 de junio de 2011

Gracias Señor Jesús por tu presencia en mis hermanos…

Lo vi allí mismo, a la vera de mi camino; a lado del sendero que me conducía a la presencia de aquel por cual lo he dejado todo. Lo vi allí mismo, y luego de saltar varios muertos vivos lo saludé, su aspecto era diferenta, mal oliente y de semblante poco atrayente.

Te vi allí mismo, en él, y sin saber que eras tú te salude, creyendo que era el, te mire y te escuche. Tu vos en la de el no era la que se escucha en el canto del amanecer, ni tampoco tu presencia en la de el, era la mas atrayente posible.

A el lo salude, sin saber que tu estabas allí. Luego descubrí que eras tú vestido de majestad, mostrándote a otro que venia detrás de mí.

Gracias Señor Jesús por tu presencia en mis hermanos…

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