lunes, 6 de junio de 2011

Encuentren la paz en mí.

Encuentren la paz en mí. Esto nos lo dice Jesucristo hoy en el evangelio. ¿Y es que adonde iremos si solo Él tiene palabras de Vida eterna, el es el agua que calma la sed de nuestro sufrimiento y alivia el llanto de nuestra desesperación?

El mundo muchas cosas nos ofrece, muchas cosas que son etéreas, superfluas y vanas. Cristo nos da la paz y la libertad, nos da lo trascendente, lo eterno y lo bueno, porque procede de Él, el motor inmóvil que todo lo mueve y confluye en el.

Nuestras cargas son pesadas, nos roban la alegría de vivir, la sonrisa que aleja las penas. Acudamos a Cristo, él es la paz verdadera, él es la alegría eterna, en él sí encontramos la verdad y los motivos de festejar la alegría que es trascendente. Hoy nos dice a todos: Encuentren la paz en mí. Escuchemos la voz del pastor y sigámosles.

Sigue la alegría, festejamos con banderas y bombos, Dios me sigue dando muestra de su amor inmenso, hoy en el seminario donde estudio han aceptado la entrada para el próximo periodo a un amigo de la parroquia Jorvi Santos, les pido oración por él. Y también después de mucho esfuerzo el amigo Alberto José presentó su tesis, se la han aprobado y ha salido muy bien. Dos grandes alegrías en un solo día.

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