lunes, 16 de mayo de 2011

De nuestra parte está el Señor.

Si el Señor nos hubiera abandonado. El miedo nos habría acabado, la tristeza se hubiera apoderado de nuestro corazón y la melancolía nos hubiera embriagado. Eso solo si el Señor no hubiera estado de nuestra parte. Pero lo ESTÁ, con nosotros camina, con nosotros habita.

¿A que le tememos? ¿De qué dudamos? Cristo está con nosotros, está de nuestra parte. El Emmanuel, el Dios-con-nosotros cumple su palabra, su promesa. Nos custodia.

Como en tiempos de Moisés el ángel del Señor nos acompaña, acampa en nuestras vidas y nos libra de las redes del pecado, de la muerte.

El Señor está de nuestra parte, lo malo no tiene cabida donde está Él. No temamos, no lloremos, la pena ha sido vencida, Cristo muriendo y resucitando por nosotros se puso de nuestra parte. Por sus llagas hemos sido sanados.

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