sábado, 30 de abril de 2011

Yo vi de cerca, al beato de mañana.


La Pascua significa paso, paso del Señor haciendo justicia. El "paso" salvífico y liberador en aquella noche en que el pueblo de Israel fue liberado de la esclavitud de Egipto. La sangre del cordero "pascual", con que marcaron el dintel de la puerta, hizo "pasar" de largo al ángel exterminador de los primogénitos. Ese "paso" de Egipto hacia el desierto del Negeb y del Sinaí (Horeb), bajo la guía de Moisés, es el momento definitivo de la Alianza para poder entrar en la tierra prometida.

Cristo es la Nueva Pascua, es el Cordero sin mancha que se inmola por nosotros. El vino a liberarnos de la opresión del pecado. Por su sangre hemos sido sanados.

****Anécdota Papal****

En la segunda visita del Papa Juan Pablo II a Venezuela, año 1996, yo apenas iba pasando la lechina y estaba en plena cuarentena. Mi familia materna es muy cuidadosa de esos detalles (más bien supersticiosa) y tradiciones de enfermedades. Se me presento la oportunidad de asistir al encuentro de los jóvenes con el Papa en los próceres, yo apenas contaba con 17 años, aun era menor de edad, retraído, penoso y recién entraba a la Iglesia.

Mis tías y abuela me decían que era muy peligroso un viaje a caracas, allá llovía mucho y por la cuarentena no me podía mojar mucho. Estaba en un dilema, ir o no ir, una vecina me animaba a ir que nada me sucedería hasta me dio una oración para que rezara a la Virgen. Mi madre la tarde antes de salir llego a mi habitación y me pregunto que si quería ir. Yo le dije, claro madre, esto no sucede todos los días en Venezuela. Entonces me dijo, ve… Yo te doy mi bendición que Dios te bendiga. No le hagas caso a lo que te digan. Me hizo unas arepas y me fui al punto de concentración que era en el Templo a San Tarsicio.

Llegado allí busque a la gente de mi recién conocida filiar, después de unas 10 horas de viaje tortuoso llegamos a Caracas, La Capital. Entramos al fuerte Tiuna, nos recibieron unos militares y entregaron un marca libros, atravesamos la academia militar hasta llegar a Paseo Los Próceres, mi vista estrenaba esas imágenes, nunca en mi pueril vida había salido tan lejos de mi casa. Estaba asustado, emocionado, cansado, pero con muchísima alegría. De vez en cuando miraba al cielo examinando las nubes no fuera a llover.

La espera fue espectacular, nos toco en la parcela F04, eso era frente a la enorme tarima, a la derecha. Desde allí se podían ver las estatuas de los próceres de nuestra independencia, una enorme fuente que adornaba la entrada a una de las academias y el hermoso monumento al Cacique Tiuna. Conocí mucha gente de mi ciudad que ni sabía que existía. Parte de la mañana la pasamos cantando y ensayando la canción que le entonaríamos al Papa Juan Pablo II cuando llegara. Ése es Jesús (4v). Odios, guerras, cuánto llanto, rabia, miedo y cuánto dolor. ....

Llegada la hora, se alboroto la gente y la guardia hizo espacio. No lo podía creer, el Papa frente a mis ojos. Se paseaba en el Papamóvil a escasos 5 metros de mí. Un viejito rosado y de vestiduras blancas, con el pelo tan blanco como la nieve y su mano que no dejaba de bendecirnos. Y yo, el hijo de Esmeira y Silvio, estaba allí. No lo podía creer, se me caía la baba de lo atontado que estaba. No oía nada, solo miraba y miraba, valió la pena la espera, el tortuoso viaje y todo lo demás. Al volver en mí, me uní a la algarabía de mis compañeros. Luego tuvo lugar el discurso, la intervención de los niños, nuestra canción y la despedida del Santo Padre que nos dio su bendición.

Yo vi de cerca, al beato de mañana. Saludos.

El vídeo en este link: http://youtu.be/8i2tf3ra3no

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