jueves, 14 de abril de 2011

Y tú, ¿Dónde te colgarías?

Explicaban a un niño la historia de Judas, su remordimiento y el triste final al colgarse de un árbol.

–Tú, si hubieses tenido la enorme desgracia de traicionar a Jesús, ¿Habrías hecho como Judas?

–Pues sí…

Consternación.

–¿Habrías ido a colgarte como él?

–Pues, sí, ya lo creo… Solamente que yo, en vez de colgarme de un árbol, habría ido a colgarme del cuello de Jesús suplicándole que me perdonara.

 

Esta anécdota la tomé del "Tarcisio" N° 48, un pequeño folleto que se distribuye en el templo dedicado a San Tarcisio de mi ciudad.

 

De pronto por nuestros muchos pecados, comúnmente actuamos como Judas, vivimos colgándonos de los arboles que cultiva la incomprensión nuestra de la misericordia de Dios. Por nuestra finitud de pensamiento se nos hace difícil creer que el arrepentimiento existe, que la conversión se puede dar. De pronto la escuchamos, oímos de personas que han cambiado de vida, que son ¡felices! Pero nos cuesta creer que esa misericordia también es para nosotros.

El miedo es una cosa seria, nos paraliza, nos hace actuar de una forma errada, debemos acudir a la confianza en Dios, en su MISERICORDIA. Colgarnos de su cuello, que de allí bajaremos justificados por su amor infinito.

Dios te cuide.


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