domingo, 6 de marzo de 2011

Palabras...

Somos seres privilegiados, Dios en su infinito amor nos ha dotado de una inteligencia incalculable, excepcional, brillante. Hemos sido hechos desde el bien y par el bien.

Pero generalmente no actuamos así, comúnmente somos antitestimonio de nuestro hacedor. Abrimos la boca y como alcantarilla dejamos salir cualquier cantidad de palabras que como asido corroen cualquier corazón.

Usemos nuestras palabras para bendecir, agradecer y alabar. Que estas vallan acompañadas de obras que testimonien el amor de Cristo a nosotros. Hay quienes usan su vida para maldecir, herir y mentir.

Otros que durante su estadía junto a sus prójimos lanzan sus palabras como lámparas que iluminan el corazón y el camino de muchos, palabras que como señales de transito guían y llevan a buen camino.

Personas que aun en su lecho de muerte, te llaman y piden hablarte; y con un esfuerzo extenuante de dicen, con voz cansada pero segura: “Dios te bendiga”

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