jueves, 31 de marzo de 2011

Es cuaresma...

Cuaresma siempre nos presenta la oportunidad de saldar cuentas que hemos echado al olvido. Es momento propicio para sacar lo rencoroso de nuestro corazón y arrumarlo junto a la madera que arde a la luz del resucitado. Momento favorable es este en el que el sacramento de la penitencia nos permite ver la cara misericordiosa de Dios AMOR que nos invita a amarle en el hermano.

¡Es cuaresma, el tiempo apremia! Falta poco, no nos desanimemos, ha sido un duro caminar, pero Cristo nos ha acompañado en este desierto cuaresmal. Hemos ido a la montaña a orar con él, también llegamos al pozo donde descubrimos que él, Cristo es el único que nos puede dar el agua verdadera, el agua que quita la sed eterna.

¡Es cuaresma, el tiempo es oportuno! Fíjate como los arboles han dejado sus flores, aguardan a la primavera. Aguardemos nosotros al Señor, esperemos y confiemos en su palabra. Hagamos lo mismo que los arboles, despojémonos de las hojas manchadas de nuestras malas acciones, dejemos el espíritu limpio como rama deshojada, y como esta preparemos para iniciar la producción de nuevas hojas de acciones a nuestros hermanos que irradien lo bueno que es Dios con nosotros.

Dios te bendice, me abandono a tus oraciones.

Pd. Según parece viajo a Madrid en agosto, estaré unos días en un encuentro con los Focolares en Lopiano y luego a las JMJ. Les pido oración por esto, y también para que Dios suscite corazones bondadosos.

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