viernes, 4 de febrero de 2011

ESPIRITUALIDAD SACERDOTAL


Saludos a todos, Dios los bendiga y cuide. hoy quiero hablarles de un tema que he visto en la clase de Teología Espiritual, referente a la vida de oración del sacerdote. Que compromiso tienen estos hombre de Dios. Que compromiso tengo yo, al prepararme para ser un verdadero hombre de Dios.

La espiritualidad de cada vocación deriva de las realidades de gracia que en ella se han recibido. Quien ha recibido el sacramento del orden, está llamado a vivir lo que es (su consagración) y lo que hace (su misión). A estas realidades de gracia se añaden las que corresponden al hecho de ser miembro de una Iglesia particular, de un Presbiterio, de una comunidad o institución, siempre en relación de dependencia respecto a los sucesores de los Apóstoles, especialmente al propio obispo y al Papa.

La espiritualidad o estilo de vida del sacerdote deriva, pues, de su consagración y acción ministerial. Es espiritualidad eminentemente "pastoral", como transparencia de la caridad del Buen Pastor y "ascesis propia del pastoral de almas" (PO 13). Por esto es una espiritualidad que se realiza "ejerciendo los ministerios incansablemente en el Espíritu de Cristo" (PO 13). Esta espiritualidad es "unidad de vida" o armonía y equilibrio entre la vida interior y la acción directa (PO 14). Tiene su punto central en la Eucaristía, como "fuente y cumbre de la evangelización" (PO 5).

Debemos tener en cuenta que la caridad pastoral es la clave de la espiritualidad sacerdotal pues según Presbyterorum Ordinis y Pastores Dabo Vobis (PO 12-14; PDV 21-24), de ella derivan unas líneas maestras que califican el estilo espiritual y pastoral del sacerdote. Es la vida según el Espíritu, que corresponde al ser y al obrar sacerdotal. (cfr. Gál 5:25)

Según Mons. Juan Esquerda Bifet, las líneas fundamentales en que se concreta esta espiritualidad sacerdotal, son las siguientes:

Consagración para la misión y el servicio (PO 1-2, 4-6)

Actitud relacional con Cristo, en sintonía con su caridad pastoral o amor sacerdotal al Padre en el Espíritu y a toda la humanidad (PDV 49)

Seguimiento evangélico como imitación de las virtudes del Buen Pastor, para compartir esponsalmente su misma vida de caridad pastoral (PO 15-17; PDV 7-30)

Vida de comunión eclesial (en el misterio de la Iglesia comunión y misión) (PO 7-9,14)

Disponibilidad misionera "para el trabajo pastoral de toda la diócesis e incluso de toda la Iglesia" (LG 28).

a) Exigencia de santidad. Cristo es modelo de la santidad sacerdotal. El sacerdote, por su configuración con Cristo, sumo y eterno sacerdote, tiene que esforzarse en conseguir la santidad subjetiva, mortificando en sí mismo las obras de la carne y comprometiéndose sin reservas en el servicio a los hermanos (PO 12b).

La espiritualidad del sacerdote di mana del ministerio específico que está llamado a cumplir en la Iglesia al servicio del Reino de Dios en el mundo y se expresa en la caridad pastoral:

«Como guías y pastores del pueblo de Dios, son incitados por la caridad del buen Pastor, que los empuja a dar la vida por sus ovejas, dispuestos incluso al supremo sacrificio, a ejemplo de aquellos sacerdotes que, aun en nuestros días, no se negaron a entregar sus vidas...» (PO 13).

b) La vida interior del sacerdote. Es el ministerio lo que caracteriza a su espiritualidad. En el ejercicio de su ministerio, el sacerdote construye y madura su espiritualidad.

y por tanto su santidad personal. El sacerdote debe dejarse interpelar y transformar por la Palabra de Dios. Y la lectura meditada tendrá que llevar a la interiorización del mensaje revelado. Por consiguiente, todo esto tiene que llevarlo a la contemplación amorosa y a un anuncio convencido del designio salvífico de Dios sobre cada individuo y sobre la humanidad entera.

La preparación a través de la escucha y de la meditación de la Palabra prepara el camino hacia el ministerio de los sacramentos, destinados a hacer de las gentes «una ofrenda consagrada por el Espíritu Santo, agradable a Dios» (Rom 15,16).

c) Paternidad espiritual. El sacerdote unido a Cristo se convierte en artífice de la regeneración espiritual de los hombres y de la formación del pueblo de Dios. Uno de los campos preferidos en que el sacerdote puede ejercer la paternidad espiritual es el de la dirección espiritual, sacramental o extrasacramental. Esta paternidad espiritual potencia y orienta en sentido específicamente apostólico aquella capacidad de amar y de entregarse que existe en el interior de todo ser humano.

d) Ascesis sacerdotal. El ministerio del sacerdote será eficaz en la medida en que realice en su vida las instancias evangélicas de la ascesis cristiana. El ministro tiene que colaborar con Dios en la obra de su propia santificación, aceptando las exigencias de compromiso personal, de mortificación y de espíritu de sacrificio que supone - esta cooperación, recordando las palabras de Jesús: " El que quiera venir en pos de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día y me siga» (Lc 9,23).

Me abandono a sus oraciones, les pido oración por un amigo ha comenzado a hacer un curso de Biblia, tiene un blog algo olvidado (http://www.byteater.blogspot.com) y le insistido en que lo retome contando su experiencia en el curso, mañana sábado me da la respuesta, que María Santísima interceda.

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