domingo, 27 de febrero de 2011

El plástico, muere o no muere?

A raíz del cambio climático y de lo deteriorada que esta la naturaleza, muchos se han sumado para ayudar a mejorar las cosas. Hoy he estado en el supermercado y me ha llamado la atención el anuncio que tienen en la entrada donde se lee: “ahora con bolsas biodegradables” esto me dio curiosidad, ¿será verdad que se degrada el plástico? Unos dicen que si otros que no, encontré información variada les dejo con ella, saquen ustedes las conclusiones.

En un grupo de Facebook, encontré la siguiente nota:

PARA QUE UNA BOLSA SEA VERDADERAMENTE BIODEGRADABLE DEBE SER:
· Fabricada de bioclástico, material que se extrae de materias primas naturales como: almidón, cereales, patatas, melaza, aceite de soya, caucho vegetal entre otros.
· Que su proceso de descomposición y degradación sea realizado por micro–organismos como: algas, hongos, bacterias y protozoos, entre otros. Además, casi no producen contaminación en su proceso de producción.

LA VERDAD SOBRE LAS BOLSAS PLASTICAS BIODEGRADABLES ES LA SIGUIENTE:
Las bolsas biodegradables incorporan un aditivo llamado TDPA (Aditivos Plásticos Totalmente Degradables) desarrollado por la empresa Canadiense EPI quienes indican en cada bolsa que nos entregan en los supermercados en la parte inferior lo siguiente:
"Este producto se DEGRADARÁ en un período de 12 a 24 meses en tierra o en un relleno sanitario al ser expuesto al oxigeno, luz, solar y/o calor y estrés mecánico tal y como se describe en la norma ASTM D883 (definición de plástico degradable) y probado según las normas ASTM D882 y ASTM D3826"

"Este producto posteriormente se biodegradará en un periodo de 24 a 36 meses en tierra o en un relleno sanitario en presencia de microorganismos, calor, humedad y oxigeno, descomponiéndose en elementos encontrados en la naturaleza, como se describe en la norma ASTM D6954-04."

En la mayoría de los botaderos estas condiciones no se cumplen. Bajo condiciones perfectas las bolsas se degradarían en cinco (5) años, e igual soltarían las MISMAS SUSTANCIAS NOCIVAS DEL PLÁSTICO CORRIENTE.
Estas bolsas llamadas biodegradables continúan presentando los mismos problemas:
Son fabricadas a partir del petróleo o de productos químicos sintéticos.
Contienen compuestos químicos tóxicos.
· Emiten gases tóxicos a incinerarlas.
· Pueden taponar las alcantarillas.
· Pueden matar animales marinos.

En el sitio web ladyverd.com, encontré un artículo con fecha del 08-07-2008, sobre La verdad sobre los plásticos biodegradables, este nos dice:
El plástico reciclable proviene de almidón vegetal fermentado y está tomando fuerza como alternativa al plástico proveniente de petróleo. A medida que más y más países y estados siguen el ejemplo de China, Irlanda, Sudáfrica, Uganda y San Francisco prohibiendo las bolsas de plástico (responsables de la llamada “contaminación blanca”) en los supermercados, el uso del ácido poliláctico (PLA) gana adeptos en el mundo entero.


Las ventajas que ofrece el PLA frente al plástico convencional están claras: proviene de una fuente renovable, es biodegradable y resulta cada vez más barato, a medida que los productos procedentes del petróleo se encarecen. Además, su producción requiere el 65% menos energía que la producción del plástico convencional.

Pero no todo son ventajas: según nos informa
Elizabeth Royte en la revista Smithsonian, el PLA es biodegradable, pero solamente bajo ciertas condiciones. El PLA lleva usándose más de veinte años, pero su fabricante NatureWorks identificó 113 lugares en todo EEUU donde se daban las condiciones idóneas para llevar a cabo esta biodegradación, de las que solamente una cuarta parte admitía desechos procedentes de la recogida de basura municipal. Chris Choate, experto compostador de Norcal Waste Systems, en San Francisco, afirmaba que el PLA en grandes cantidades podía interferir en el proceso de reciclaje convencional. Según él, el microorganismo que descompone el PLA requiere grandes cantidades de oxígeno que las plantas de compostaje no son capaces de proveer, lo que acaba acidificando el compost.
Debido a que el PLA y el plástico convencional no se fusionan, las plantas de reciclaje también consideran el PLA como un contaminante para sus procesos, teniendo que aplicar un nuevo proceso de separación y desecho de este nuevo plástico. Parece claro que, hasta que se no creen nuevas plantas de reciclaje de PLA, todo envase y bolsa producidos con este plástico acabarán en el vertedero, donde el proceso de descomposición durará lo mismo que un plástico convencional: de 100 a 1.000 años.
Por otro lado, es muy cuestionable que en medio de la gran crisis alimentaria que estamos viviendo se utilicen alimentos para producir envases: el ácido láctico industrial proviene de diversas fuentes vegetales, como son el maíz, la remolacha y la patata, pero la mayor parte de este plástico se produce a partir de maíz (cuyo origen suele ser transgénico, con el coste medioambiental que esto supone).
En EEUU, el uso de PLA se popularizó cuando la cadena de supermercados Wal-mart anunció que empezaría a utilizar envases producidos con este plástico en algunos de sus productos. En España, hace unas semanas y con motivo de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, la empresa Carrefour realizaba una campaña mediante la que enviaba a sus usuarios una bolsa “100% biodegradable” y animaba a su compra “por sólo 0,05€”.

Nuestro consejo: utilice bolsas de tela reutilizables para su compra. Son más resistentes, más baratas a medio y largo plazo y suponen sin duda la mejor opción para cuidar del medio ambiente.
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