lunes, 28 de febrero de 2011

El génesis de la Libertad...

Comparto con ustedes una tarea de Antropología teológica tratando de explicar a los jóvenes el relato de la creación (Gn. 1,1-2,4ª) , Dios los cuide.

Para ser libres nos ha creado Dios. Somos obras de sus manos, hechuras de su intelecto, imagen y semejanza de Dios. Somos seres únicos, inteligentes, capaces de construir ciudades, puentes y avances tecnológicos. Somos su obra perfecta, en la que puso más empeño y cuidado, El ha dispuesto todo lo que está a nuestro alrededor para que disfrutemos de ello (de la creación) y la usemos y dominemos con recta responsabilidad.
Al leer el texto del relato de la creación (1,1-2,4ª) con detenimiento y pausa, notamos enseguida que Dios se fija en todos los detalles de la creación, él como buen padre va preparando todo el escenario para su obra semejante: el hombre (entendamos: Hombre y Mujer). Fijémonos bien, metamos la lupa y notemos que en comparación con lo creado en los anteriores cinco días, somos una obra muy buena, te lo repito, escucha o lee bien, Dios todo lo hace “bueno” y al crear al hombre y mujer queda complacido diciendo que es “muy bueno” ¡lo podemos leer textual mente! Podemos cerciorarnos y descubrir que Dios nuestro creador al crearnos se deleita con su máxima creación “Nosotros”.
Somos su obra culmen, y por ello nos lo ha entregado TODO para servirnos de ello. Nos dice: –Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla… El mismo Dios, nos manda a crecer y multiplicarnos, para lo cual nos da libertad.
¿Te das cuenta de lo importante de esta noticia? Eres libre, somos libres; Dios así lo ha dispuesto, así lo ha querido. No nos ha hecho para tenernos en un anaquel de almacén de ventas por departamentos para exhibirnos y dejar que el polvo de la ignorancia tape nuestras potencialidades, ¡pues no! Somos libres, en su amor por nosotros nos ha dejado lo creado, para que continuemos con el trabajo de la creación. Escuchemos bien, para que “continuemos” no para que acabemos con la creación, no para que desaparezcamos especies por completo, no para que contaminemos lagos enteros, no para que destruyamos inconscientemente. Somos libres para someter la tierra a nuestro beneficio, placer e imaginación, pero sin destruirla a ella.
No nos convirtamos en objeto de nuestra propia destrucción, de nuestro propio fin, todo ha sido creado bueno y nosotros hemos sido creados muy buenos por Dios, saquemos provecho a eso, explotemos nuestra bondad. Que nuestra hermosa libertad no acabe en un libertinaje que como monstruo voraz acabe con lo muy bueno que hay de Dios en nosotros. Se libre, haciendo un buen uso de las cosas que nos ha dado Dios en la creación y que como el descanso al séptimo día y lo dedico a él, también nosotros podamos descansar y dedicarlo a él dándole gracias en su casa la Iglesia. Dios te bendiga.
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