domingo, 2 de enero de 2011

Una triple manifestación...





Dios nos ama, de eso no hay duda. Por ese amor tan grande Jesucristo Palabra del Padre se hizo hombre y por nuestra salvación tomo toda nuestra condición menos el pecado.

Jesucristo nació y casi nadie lo noto, era lógico el emperador Augusto había mandado hacer un censo en todo el imperio. Belén estaba abarrotada de v

isitantes que acudían con su familia a acatar la orden del censo. Estando allí empadronándose junto a José, le llegó el tiempo de dar a luz a María. Entre tanta gente no encontraron lugar para ellos en la posada. Una cueva que servía de establo recibió al hijo de Dios.

En los alrededores estaban los pastores dispersados cuidando el rebaño, a estos despreciados fueron los primeros a los que se les manifestó el Señor. Los Ángeles fueron los portavoces de esta gozosa noticia.

Luego pasado el tiempo reglamentario según la ley de Moisés, José y María llevan a Jesús al templo para presentarlo ante el Señor. Allí es la segunda manifestación del Señor a la casta Sacerdotal, Simeón en representación de todos ellos llama al niño Luz y Gloria de su pueblo

.

El Señor se ha manifestado a los pobres (pastores), a la tribu sacerdotal y ahora a todo el mundo en representación de los Reyes Magos. Estos representan las razas de la tierra, los negros, los blancos y amarillo (asiáticos) es por ello que en la fiesta que recordamos hoy, el Señor se vale de la astrología y se muestra por medio de una estrella a estos hombres poderosos y adinerados que le traen Oro (regalo a los reyes), mirra (regalo a los hombres) e incienso (regalo a Dios). Estos hombres reconocen la triple condición de este recién nacido: Rey, Hombre y Dios.

¿Que le podemos ofrecer al niño Jesús en este día?

Dios te bendiga.

Tú introduces en este mundo la Luz de la verdad

Salve, Puerta celestial, abierta sólo a Dios! Tú introduces en este mundo la Luz de la verdad, el Sol de justicia, revestido de nuestra carne.
Virgen, belleza del mundo, Reina del cielo, radiante como el sol, bella como el resplandor de la luna, dirige tu mirada hacia todos los que te aman.
Virgen convertida en madre, los pies misteriosamente desnudos, los labios puros, el corazón santificado, permítenos acercarnos a tu fuego santo, el Verbo del Padre, que tú llevaste, como Él lleva la llama del Amor.

Herman Contractdans : Dom Prosper Guéranger. El año litúrgico. Tiempo de Navidad. Epifanía

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