lunes, 24 de enero de 2011

La sombra de un buen árbol...

Que de cosas, hoy tenía un montón de ideas masticadas y rumeadas para plasmar en mi blog; ya no me acuerdo de nada. Lo único que les puedo decir es que si quieres ser santo, júntate con los que saben de Santidad. A ejemplo de San Francisco de Sales, que se acerco a las virtudes de San Francisco de Asís y de San Felipe Neri y estos a su vez se acercaron a Cristo, la PALABRA ETERNA y UNICA DEL PADRE.

Una profesora del bachillerato siempre decía: “el que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija” San Francisco de Sales es un árbol frondoso de sabiduría que se alimenta de Cristo, con razón el Papa Alejandro VII lo proclamo santo y el Papa Pío IX lo declaró Doctor de la Iglesia.

Son muchas las congregaciones que se amparan en su sombra, los más conocidos son los fundados por Don Bosco “Los Salesianos”, en mi país están una Religiosas que también lo tienen de sombra patronal, son las Religiosas de la Comunicación Social. Y como no, si este santo fue proclamado por el Papa Pío XI patrono de los periodistas y escritores y más tarde el Papa Juan Pablo II lo nombró patrono de los medios de comunicación.

Parte de mi vocación al sacerdocio se la debo a estas hermanas, que siendo de otro país se han sembrado en mi tierra dando frutos a los pies de Cristo nuestro Señor.

Santa Noche, Dios los cuide. Contento por la respuesta del Santo Padre a la felicitación de Navidad.

San Francisco de Sales debería ser el patrón de los Blogueros Católicos

Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó en alta voz:
"¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?"
(Mt 27,46).

Es el culmen de sus dolores, es su pasión interior. Es el drama de un Dios que grita: "¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?" Misterio infinito, dolor abismal que Jesús probó como hombre.
Nos da la medida de su amor por los hombres. Quiso cargar sobre sí la separación
que los tenía alejados del Padre y entre ellos. Y la colmó.
Cualquier dolor del hombre se encuentra incluido en este particular dolor de Jesús. ¿Acaso no es semejante a él el angustiado, el solo, el árido, el desilusionado, el fracasado, el débil?
¿No es imagen suya cada división dolorosa entre los miembros de una misma familia?
Amándolo, el cristiano encuentra el motivo y la fuerza para no escaparle al dolor, al mal, a la división, sino para aceptarlos y dar la propia respuesta personal. Jesús Abandonado es la clave de la unidad.

Chiara Lubich

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