viernes, 12 de noviembre de 2010

Pecado persuasivo...


El poder de la persuasión es impresionante. En algunos hace mella en otros choca contra un muro. Unos somos débiles, otros tantos más fuertes que los demás.

En estos días he recordado una escena en la película “El Señor de los Anillos, las dos torres”. En ella participan dos personajes uno llamado Gríma, también conocido como Lengua de Serpiente y el otros es el Rey Théoden.

Grima, un hombre inteligente y astuto pero de aspecto físico demacrado y pálido, con una mirada sombría y una risa siniestra. Grima era Consejero del Rey Théoden y debía mantener armónicamente las relaciones diplomáticas con los pueblos vecinos. Este era su deber ser; pero en sí sus intenciones eran otras. Tenía como misión la de debilitar al rey con palabras astutas, logrando convertir al rey en una completa marioneta. El rey no se levantaba del Trono y a raíz de esto dejo los asuntos del gobierno en manos de su fiel servidor Grima. El rey no hablaba personalmente, lo hacía por medio de este.

El Rey Théoden, ejercía a plenitud su papel, un hombre valiente y carismático. Un buen rey. Lo que quiero hacer ver queridos lectores es la capacidad que tiene el pecado, en este caso representado por Grima, de persuadirnos hasta el hecho de dejar todas nuestras potencialidades a su merced. El Rey podría ser muy bueno y justo y no por ello era inmune a la astuta persuasión de Grima, nosotros como cristianos podemos ser tan piadosos que casi nos construyen un altar pero aun con eso somos vulnerables ante el pecado.

La escena sigue hasta la llegada de Gandalf que libera al Rey de la oscuridad de sus días y desenmascara los planes viles de Grima Lengua de serpiente.

Es necesario que Cristo llegue a nuestras vidas y también nos saque de la oscuridad del pecado, de la oscuridad del egoísmo y tantas otras cosas negativas para nuestra vida de cristianos.

Un saludo y me abandono a sus oraciones…

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