martes, 19 de octubre de 2010

Para nosotros, Dios no es sólo una palabra...


Saludos a todos desde los previos del seminario, en Maracaibo. Me he tomado un tiempo, a decir verdad el internet ha estado de mala gana y las conexiones se dificultan cada día más. De todas maneras por acá estamos.

Me ha causado mucha alegría la carta que Su Santidad El Papa Benedicto XVI nos ha dedicado:

En diciembre de 1944, cuando me llamaron al servicio militar, el comandante de la compañía nos preguntó a cada uno qué queríamos ser en el futuro. Respondí que quería ser sacerdote católico. El subteniente replicó: Entonces tiene usted que buscarse otra cosa. En la nueva Alemania ya no hay necesidad de curas. Yo sabía que esta "nueva Alemania" estaba llegando a su fin y, que después de las devastaciones tan enormes que aquella locura había traído al País, habría más que nunca necesidad de sacerdotes. Hoy la situación es completamente distinta. Pero también ahora hay mucha gente que, de una u otra forma, piensa que el sacerdocio católico no es una "profesión" con futuro, sino que pertenece más bien al pasado. Vosotros, queridos amigos, habéis decidido entrar en el seminario y, por tanto, os habéis puesto en camino hacia el ministerio sacerdotal en la Iglesia católica, en contra de estas objeciones y opiniones. Habéis hecho bien. Porque los hombres, también en la época del dominio tecnológico del mundo y de la globalización, seguirán teniendo necesidad de Dios, del Dios manifestado en Jesucristo y que nos reúne en la Iglesia universal, para aprender con Él y por medio de Él la vida verdadera, y tener presentes y operativos los criterios de una humanidad verdadera. (Seguir leyendo)

Y es que ser sacerdote hoy en día es un reto bastante comprometedor. Pero Dios sabe porque nos llama, El mismo nos capacita y nos presenta las herramientas oportunas para hacer del ministerio un verdadero Sacramento que lleve a los hombres al Señor.

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