domingo, 3 de octubre de 2010

Domingo de fe


Cada día el Señor nos da muestras de su amor para con nosotros. En ocasiones nos olvidamos de la Misericordia Divina que ansia derramarse sobre nosotros, y aun sin nuestro requerimiento se derrama, pero no la vemos como tal; nos hacemos la vista gorda y nos acordamos solo cuando vemos el cielo de nuestras vidas cubrirse de nubarrones de problemas. Nuestra vida debe ser un constante agradecimiento al Señor, que nos ama con amor eterno.

Como Cristianos debemos tener la firme convicción de creer en lo que aun no vemos pero esperamos esperanzados. Como cristianos católicos, debemos ser capaces de mover bosques enteros de arboles y plantarlos en desiertos de vidas solitarias que sufren por la insolación de la desesperanza. Y es que no lo digo yo, es el mismo Jesucristo que nos hace esa invitación en el evangelio de hoy, el Domingo de la Fe.

El pueblo de Dios en medio de sus dificultades es motivado a mantenerse firme en la fe y a hacer de esta motivo de salvación. Se nos invita a reavivar este don tan preciado que hemos recibido en el bautismo. Y los apóstoles le piden a su maestro que les aumente la fe.

Tengamos en cuenta que la calidad o la gran cantidad de fe que podamos tener es dificil de medir. Solo Dios sabe que tanto hemos perseverado en la fe, dando frutos de amor para el hermano. Dando testimonio de la firmeza en nuestros actos de recta intención. Reconociendo que en Esperanza hemos sido salvados y que solo con esta convicción podremos ser felices.

Un fraterno saludos y una oración por mi perseverancia.

Publicar un comentario