domingo, 24 de octubre de 2010

Desde lo lejos...


Los caminos del Señor, en ocasiones son incomprensibles. Lógico, el que es infinito se acerca a nuestra finitud y en ese acercamiento, el infinito se “abaja” se hace finito para que nosotros le comprendamos. Pero aun supera nuestra capacidad de elucubración.

El retiro a iniciado. El monte del Señor esta dispuesto y se ha armado la tienda de la reunión.

Lamentablemente yo no he podido asistir. Espero poder vivir desde mi realidad la presencia del Señor en la enfermedad. Me toca ver desde lejos, escuchar desde mi casa las palabras que el Señor me quiere dirigir.

Me acojo a sus oraciones.

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