lunes, 11 de octubre de 2010

Cama-guros...

La vida es un cumulo de vivencias que cada día nos muestra lo interesante, aburrida o la mezcla de ambas que pueda resultar esta. Unido a esto tenemos que somos (nosotros los seres humanos) un manojo de contradicciones, lo que es bueno para mí, de pronto no lo es para el otro y viceversa. Me hace recordar a una imagen que se usa en mercadeo para referirse a los compradores, somos Cama-guros; es decir camaleones (cambiamos de color, nos amoldamos a las situación, nos camuflageamos) y canguros (saltamos de un lado a otro y tan rápido como sea posible) en fin somos difíciles de comprender. No en el sentido estricto de la palabra, sino en cuanto a lo complejo de nuestro comportamiento y pensamiento.

Hay Alguien, que si nos comprende y entiende. Sabe cuando me levanto y cuando duermo.

Hay Uno, que es bondad, cariño y ternura abundante y me espera a manos llenas.

Es Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los reyes de este mundo que ha venido para que seamos felices, para que en el sean recapituladas todas las cosas y por el alcancemos la felicidad perpetua.

Tantas veces nos desesperamos y queremos que todo se resuelva al estilo Harry Potter, con un movimiento de manos y varita, ¡ojala! Pero no es así. Hoy se me quedó la llave de la habitación dentro y cerré con seguro. Hora y media estuvimos tratando de abrir la puerta. Solo una vulgar puerta de madera me separaba de mi habitación. Perfectamente podía haberle dado una patada y abrir la puerta, pero eso traía unas consecuencias. La puerta rota, la cerradura rota y el mal rato del ruido alertaría a todos. En muchas ocasiones en la vida nos sucede algo parecido, solo una mínima cosa (entiéndase por cosa a dinero, estudio, calma, cualquier necesidad apremiante en un determinado momento) nos separa de lo anhelado, necesitado o de lo querido. Debemos tener paciencia y abandonarnos en la manos del Señor, que el lleve el rumbo. ¿A dónde iremos, Señor, si solo tú tienes palabras de vida eterna?

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