martes, 3 de agosto de 2010

Bitácora de Misiones I


Mis misiones del 1999

Recuerdo que mis primeras misiones fueron hace diez años. En esa oportunidad nos dirigimos a la ciudad de Mérida a un pueblito llamado la palmita.

Todo comenzó con la idea de salir a descansar luego de haber terminado el año de preparación de los niños para el Sacramento de la Comunión. Era un trabajo arduo ya que nos esforzábamos por hacer las cosas bien para Mayor Gloria de Dios.

Unos sugerían que fuéramos a visitar unas catacumbas de indígenas y otros a las Lomas de Cubiro, en fin no nos decidíamos. Hasta que una de las integrantes sugirió ir a Mérida a evangelizar, y que nos quedáramos en casa de su abuelo que hiciéramos algo diferente.

¿Salir a misionar? Nos preguntábamos todos. A todos nos llamaba la atención la idea así que todos aceptamos. Fuimos tres a averiguar y cuadrar con el sacerdote del lugar. Primero fuimos a Mesa Bolívar allí hablamos con un sacerdote el cual puso muchas trabas e inconvenientes, nos envío bajar hasta el Vigía y hablar con el Dean de la catedral que allí seguramente necesitaban de nosotros. Bajamos hasta el Vigía recuerdo que llegamos un poco antes de los bautizos y logramos hablar con el sacerdote. Nos presentamos, llevábamos una carta de nuestro párroco para ese entonces, el Padre Ignacio López, de feliz memoria.

El padre nos propuso ir hasta una filial ubicada en un caserío o pueblo llamado la palmita, insistía en que la comunidad estaba necesitada más que de Dios de comida, de trabajo sentimos como si nos quisiera meter miedo, pero aceptamos.

Llegado el mes de agosto salimos del terminal de Maracaibo rumbo a la palmita, duramos allí una semana. Éramos unos 15 jóvenes y llegamos un sábado en la madrugada, esperamos en el terminal hasta que amaneciera y partimos al lugar de misiones.

Nuestras primeras misiones y fue toda una experiencia, un campo totalmente diferente al propuesto por el padre del Vigía. Comida nos sobro, la gente fue muy receptiva y el primer día que evangelizamos nos callo un fuerte aguacero, ya los demás días íbamos preparados co una bolsa plástica.

Fue una experiencia cara a cara con la comunidad que quería compartir la palabra de Dios. Gracias Señor por esa experiencia.

Publicar un comentario