jueves, 15 de julio de 2010

Hoyos en manatiales...

Saludos espero que todos estén bien.

En estos días escuche una historia referente a un país que estaba habitado por hoyos de distintos tamaños y profundidades. Estos estaban diseminados por toda la región y convivían entre sí. En cierta ocasión los hoyos comenzaron a llenarse de diferentes cosas, basura, objetos viejos, otros se forraban de oro, plata o diamantes, pensando en que allí estaba la tranquilidad y felicidad, cualquier cantidad de cosa que pasara cerca se lo tragaban y así iban creciendo, muchos querían ocupar el espacio de otros, se volvieron intolerables y avaros.

Uno de los hoyos comenzó a darse cuenta que no era correcto que se llenara de tantas cosas inútiles y comenzó a botar todo lo que tenia adentro, siguió escarbando en sus profundidades y consiguió una vena de agua subterránea, los vecinos se burlaban de él, llamándolo tonto por vaciarse y llenarse solo de agua. Mientras pasaba el tiempo el hoyo se convirtió en un pequeño estanque de agua cristalina, poco a poca las plantas comenzaron a nacer a su alrededor y un tapiz verde comenzaba a cubrir la tierra de su alrededor, pronto llegaron animales a beber agua en ese pozo. El hoyo ahora era muy feliz al poder ayudar a otros y comenzó a motivar a sus vecinos a que hicieran lo mismo, muchos ya estaban acostumbrados, otros se les hacía imposible pensar en dejar sus cosas lujosas o sucias. Pero ante la insistencia del hoyo lleno de agua unos que otros comenzaron a ceder y a intentarlo; al poco tiempo el país de los hoyos feos y llenos de basura cambia a un jardín hermoso y lleno de muchos estanques donde la vida y la alegría deleitaban a los transeúntes.

De pronto he formado o transformado la historia que escuche, pero muchas veces nosotros nos llenamos de cosas inútiles y no dejamos que lo bueno nos llene y de esta forma ayudarnos a nosotros mismos y al os demás. También ocurre así con la vocación en el seminario, depende de las ganas de recibir o de llenarme del agua de Cristo para poder continuar adelante en el llamado que he recibido.

Hoy termino una etapa de mi formación sacerdotal, He pasado al primer año de Teología, este año académico he hecho lo posible por sacar lo innecesario y llenarme de lo bueno que contiene Cristo, de reflejar la alegría de ser Seminarista, de llevar con gusto y animo este proceso vocacional.

Aun faltan las misiones que son 15 días y es allí donde podre poner en práctica lo vivido este año académico en el seminario. Permita el Señor que de su agua de la que se ha llenado el poso de mi vocación pueda sacar y repartir a la comunidad.

Una oración por mi perseverancia y por un amigo.

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