sábado, 10 de julio de 2010

El poder


El conocimiento es poder, el dinero es poder, la fuerza es poder. Pero… ¿de que vale el poder sin conciencia de lo malo o bueno? Sin esta ciencia el poder se desvirtúa y ya no es poder.

El poder mueve el mundo y también lo detiene. El poder abre y cierra puertas, construye y destruye. El poder es poder. Y esto trae consigo muchas implicaciones, deseos, anhelos y tristezas.

Debemos tener sumo cuidado con el poder, ya que como seres contingentes que somos, lo podemos poner a nuestra merced y hacer de el lo que no es.

En la trilogía del Señor de los Anillos me llama la atención en como se maneja el termino de poder en sus personajes. Me refiero en este caso a Saruman y a Gandalf, ambos magos hechiceros pertenecientes a los cinco Istair que llegaron para ayudar en la lucha contra el señor oscuro Sauron.

Saruman el Blanco era el más poderoso de los magos, tenia el poder, era su guardián y muchos acudían a el. Por mucho tiempo hizo el bien, hasta que se deja seducir por querer mas poder al querer obtener el anillo único y se convierte en un títere de su propio poder y ahora deformado por Sauron.

Por otro lado Gandalf llamado el Gris era el más sabio de los magos, tal vez con los mismos poderes de Saruman, pero en menor grado. Es fiel seguidor de las normas y ante la insistencia de Saruman en envenenar su poder, no cede; y sufre la furia del poder deformado de Saruman. Logra sobrevivir con la ayuda de sus amigos.

Hermanos esto es un ejemplo preclaro de que el poder deformado cada vez quiere dominar a más y más personas que estén a su alrededor. El verdadero poder no domina, libera al hombre. El verdadero poder es justo y busca el beneficio de todos. Cristo con todo su poder concedido por el Padre y ante el cual toda rodilla se dobla, no lo uso a su beneficio, sino en función de los más necesitados, Jesús ama a los pobres.

¿Y nosotros que hemos logrado hacer con el poco o mucho poder que se nos ha concedido?

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