viernes, 11 de junio de 2010

La Comunión de las manos vacias. Autor: Alberto Quinto.

Me he tomado la libertad de transcribir un artículo que público un compañero de curso en el seminario en su facebook se los dejo textualmente, espero les guste:

En estos días, mientras ocupaba mi mente en cosas que ayuden a mi intelecto, me tope con un personaje un poco desconocido para mi llamado Eduardo Galeano el cual escribió el siguiente articulo:

“Al toque de diana, se levantaron todos. Nadie había pegado los ojos en aquel inmenso barracón. Los presos habían estado de plantón hasta la madrugada después de una jornada de palizas y amenazas de fusilamiento, y corrían rumores de exterminio. Un preso recién llegado de Montevideo, que todavía no había perdido la cuenta del almanaque, informó: Hoy es domingo de Pascua. Los cristianos se pasaron la voz. Había que celebrar. Estaba prohibido juntarse, no se permitía ninguna clase de reunión, fuese para lo que fuese, y en carne propia los presos habían aprendido que la prohibición no era ningún chiste. Pero había que hacerlo. Los demás presos, los que no eran cristianos, ayudaron. Algunos sentados en sus cuchetas, vigilaban las puertas de rejas. Otros formaron un anillo de gente que iba y venía, caminando como al descuido, alrededor de los celebrantes. Y al centro, ocurrió la ceremonia.

Miguel Brun susurró algunas palabras. Evocó la resurrección de Jesús, que anunciaba la redención de todos los cautivos. Jesús había sido perseguido, encarcelado, atormentado y asesinado, pero un domingo como éste, había hecho crujir los muros, y los había volteado, para que toda prisión tuviera libertad, y toda soledad tuviera encuentro.

En el barracón no había nada. Ni pan, ni vino, ni vasos siquiera. Fue la comunión de las manos vacías. Miguel ofreció al que se había ofrecido: - Comamos – susurró -. Este es su cuerpo. Los cristianos se llevaron la mano a la boca, y comieron el pan invisible. – Bebamos. Esta es su sangre. Y alzaron la ninguna copa, y bebieron el vino invisible. … “Y después, se abrazaron todos.”

A mi modo de ver,esta comunión hecha por los presos tiene un profundo impacto teológico, el hecho de que tanto los cristianos como los no cristianos se ayuden mutuamente para poder ofrecer a DIOS una ofrenda espiritual y poder dar un verdadero testimonio de lo que significa en verdad la pascua que es la unión de todos los cristianos en el cuerpo místico de DIOS. Esta comunión espiritual hecha por los presos de Montevideo permite reflexionar sobre la MEMORIA E IDENTIDAD que cada cristiano hace de su fe, por tanto únicamente la memoria permite a los fieles participar activamente de la construcción del REINO DE DIOS aquí en la tierra. Dios nos conceda vivir cada EUCARISTÍA con un verdadero sentido de lo que celebramos.
Alberto Quintero.

Saludos hermanos y hermanas, que el Sagrado Corazón de Jesús nos bendiga a todos. Una oración por nosotros los seminaristas.
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