domingo, 16 de mayo de 2010

Testimoniando...

Ser testigo es afirmar lo que veo y creo. Es confirmar hasta con la vida una u otra convicción, de allí que mártir también aluda a testigo. Ser seminarista implica ser testigo de Cristo en medio del mundo, ser sacerdote es ser alter Christus, el Testigo Fiel.

Como seminarista, al ser testigo del amor de Cristo o de su presencia en nuestra vida, debemos dar TESTIMONIO, proclamar las maravillas que ha hecho Cristo en nuestras vidas. Es decir que nuestras acciones hablen por si mismas y que esto que mostremos no sea a otro que a Cristo. Que no nos creamos los protagonistas, ya que es al Señor el que llevamos en nuestras espaldas, como el burro de domingo de Ramos, llevar a Cristo en nuestras espaldas, para que la gente lo vea a El, a nuestro salvador. Pobre de nosotros si tumbamos a Cristo, creyendo que somos los importantes, Dios nos ampare de tal pretensión.

Un saludo fraterno, hoy nuestra Cabeza Cristo, asciende victorioso a la casa del padre. Desde allí nos prepara una morada. Una oración por mi perseverancia y otra por un amigo.

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"Que agradecido estoy
por la confianza que tuvo en mí
al designarme para su servicio." (1 Tim 1, 12)
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