domingo, 9 de mayo de 2010

Que todos sean uno, como tú y yo Padre somos uno…

Que petición tan necesaria le pide Jesús al Padre, "Que todos seamos uno", pide la unidad. Pide que nos juntemos. Tal vez podemos mal entender esta unidad y la confundamos con globalización.

La unidad implica dejar mi egoísmo, mi yo ismo y dar la oportunidad a poder unir fuerzas para buscar soluciones a algo. La unidad amerita que desde mi realidad, desde lo que soy puedo poner a disposición los valores que tengo para el beneficio de todos. En la historia de Pentecostés, el Señor Dios establece un modelo unitario de dialogo, todos en ese momento hablaban lenguas diferentes, pero se entendían, que curioso. Eso es la unidad, se habla un idioma único, y todos se entienden, la pluralidad y multiplicidad persiste, solo que se transforma en un unidad interna gracias a la unidad del corazón. La unidad desde esta óptica busca perseverar la óptica humana, no cercena el pensamiento propio para imponer uno universal, no hace que se rompan tradiciones para imponer la nueva realidad. (He parafraseado lo dicho en Dios y el Mundo de Joseph Ratzinger, en su pagina 143).

Caso contrario lo es la globalización, esta es un arma de doble filo que quiere igualar lo alto y bajo. Esta globalización ha alienado en un mismo lenguaje, costumbre, color, forma y pare usted de contar, a toda la sociedad. Existe una unidad, cierto, todos los países ven, comen, hablan y piensan igual o lo mismo. Tal ves se pueda ver bien, pero a lo largo la brecha de personas entre sí va aumentando cada vez mas. La globalización borra la historia cultural de una cultura para imponer su igualdad. Nada bueno esto.

La globalización nos lleva a una unidad que no nos deja recordar lo que en verdad somos y en virtud de esta unidad se ha pretendido corromper el beneficio de esta. Confundimos los términos o los conjugamos como iguales.

La Iglesia que desde siempre a buscado la unidad entre todos, se presenta como la Católica que es sinónimo de universal, que une a Cristo el universal por excelencia que nos lleva a la verdadera felicidad. No confundamos unidad con globalización, no perdamos nuestras perspectivas y nuestro rumbo.

Una oración por mi perseverancia. A mi amigo byteater, recuerda que tienes potencial, no te pierdas.



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"Que agradecido estoy
por la confianza que tuvo en mí
al designarme para su servicio." (1 Tim 1, 12)

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