domingo, 23 de mayo de 2010

El renovador...

Llegas Espíritu Santo, consolador inigualable. Santificador del Padre y presencia del Hijo.

Sopla con tu presencia, sopla con tu amor, sopla con tu luz y mueve las hojas secas de nuestras bajezas, mueve la pesada piedra que aun nos retiene en el sepulcro del pecado. Limpia con tu presencia nuestros corazones cansados y fatigados, concédenos la gracia de vivir uno de tus siete dones y que los frutos se vean en el amor al hermano.

Espíritu paráclito ilumina la vocación de los que hemos sido llamados al sacerdocio, que seamos siervos fieles de Cristo nuestro salvador.



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Una oración por mi perseverancia y por un amigo
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